El gobierno Ómnibus

Pedro Sánchez, durante su visita, este viernes, a FITUR.
Según la RAE la palabra ómnibus significa “vehículo diseñado para transportar numerosas personas a través de vías urbanas"; es decir que es un término cotidiano aplicable al transporte de cosas y personas. También, en ocasiones, empleamos el término “palabras ómnibus” para referirnos a las cosas que sirven para casi todo.
Así pues, atendiendo al significado de esta palabra, que hemos leído y escuchado constantemente durante esta semana, parece que describe de forma más adecuada cual es el funcionamiento del gobierno de Sánchez, que se dedica a engañar a sus socios con promesas, que saben que no pueden garantizar, en forma de Decretos, como ocurrió el miércoles pasado en el congreso de los Diputados.
Sin duda, estamos ante un gobierno “ómnibus” no solo por su composición, ya que está compuesto por el PSOE y los 20 partidos que conforman Sumar, sino también porque está compuesto por 22 ministros muchas veces enfrentados entres sí, como se acreditó en el enfrentamiento entre Yolanda Díaz y el ministro Cuerpo, con insultos incluidos.
Esta amalgama del gobierno “ómnibus” se caracteriza por la confusión en las propuestas para intentar, en el caos que producen, obtener algún tipo de resultado. Así es como actúa de forma constante Pedro Sánchez enviando al Congreso un Real-Decreto con decenas de puntos, en muchos casos contradictorios, para que se apruebe aquello que realmente le importa y que suele estar escondido entre las distintas propuestas , engañando a aquellos grupos parlamentarios que se dejan confundir con la propuesta “zanahoria”.
El ejemplo más claro fue el voto afirmativo de Podemos a la ley de eficiencia de la Justicia, que fue negociado por Bolaños a cambio de que se aprobara el impuesto a las energéticas. Durante el pleno de diciembre en que se aprobó dicha ley todos los diputados escuchamos cómo la portavoz de Podemos decía rotundamente en la tribuna que nunca apoyaría esta ley porque contenía una reforma procesal para expulsar a los okupas, y a reglón seguido los cuatro diputados “podemitas” agachaban la cabeza a cambio de que se aprobara los impuestos a las eléctricas, lo cual evidentemente fue un engaño más.
Este gobierno “ómnibus” alega que la culpa de que no pueda cumplir los acuerdos llegados con sus ingenuos socios la tiene la oposición que no le vota sus propuestas para poder hacer efectivas sus promesas, y así no solamente vemos cómo ERC-Sumar-Podemos caen de forma constante en los engaños, sino que incluso ese “ómnibus” ideológico del sanchismo ha conseguido que los sindicatos convoquen una manifestación contra la oposición que evidentemente no gobierna.
Este gobierno no gobierna, y Sánchez lo único que persigue es su indulto, y para lograrlo engañará a quién sea, no tengamos duda alguna ni los ciudadanos ni sus socios parlamentarios
Es totalmente hilarante que sus ingenuos socios aplaudan en el Congreso cuando Sánchez afirma que su coalición “progresista” tiene la mayoría en la cámara y dice con su soberbia habitual “somos más”, y se echan las manos a la cabeza cuando Junts no vota las propuestas del gobierno poniendo de manifiesto que el “ómnibus” gubernamental no son más, no tienen mayoría, ni son capaces de gobernar. Por eso el famoso muro que levantó Sánchez en su investidura está desmoronándose poniendo de manifiesto que lo que les une no es luchar por el bienestar de los ciudadanos, sino intereses muy particulares como era la amnistía de Puigdemont o el palacete de 15 millones de euros para financiar al PNV.
Mientras tanto, entre promesa y promesa, engaño y engaño a sus socios “ómnibus”, Sánchez va también planificando el indulto a su familia a través de reformas legislativas y el acoso de los jueces, que es lo que realmente le interesa desde su famosa carta de “reflexión” de fecha 24 de abril del año pasado, que es su única obsesión en la actualidad, tal como se está poniendo las causas judiciales que investigan a su entorno familiar y político.
En definitiva, el Real-Decreto “ómnibus” era un engaño, un simple trampantojo con el que se quería esconder el pago al PNV en forma de palacete o contentar a Podemos favoreciendo medidas para los okupas, utilizando a los pensionistas o a los usuarios de transportes público, y sobre todo para obtener su apoyo en las futuras reformas judiciales. Por eso este gobierno no gobierna, y Sánchez lo único que persigue es su indulto, y para lograrlo engañará a quién sea, no tengamos duda alguna ni los ciudadanos ni sus socios parlamentarios. Para él todo vale.