ESdiario

editorial

Sánchez huye del Congreso: el presidente más débil de la democracia

Ni ganó las elecciones ni logró articular una mayoría de investidura sólida con un programa de gobierno pactado. Solo llegó a La Moncloa comprando los votos de los separatistas de todo pelaje a un precio altísimo para España

Pedro Sánchez durante una Sesión de Control al Gobierno.Europa Press

Creado:

Actualizado:

Pedro Sánchez intenta escapar del Congreso de los Diputados, algo inverosímil en una democracia avanzada. El Ejecutivo no puede vivir al margen del Legislativo por la sencilla razón de que la inmensa mayoría de las decisiones del Gobierno deben ser validadas por el Congreso y el Senado. Al menos todas las trascendentes. Así es y así debería ser para cualquier presidente del Gobierno normal de la Unión Europea. Sánchez no encaja en esa descripción, sino en la del jefe del Ejecutivo que afirmó que iba a gobernar “con o sin el concurso del Poder Legislativo”.

Semejante disparate antidemocrático debería ser suficiente para invalidarlo como presidente del Gobierno. Sobre todo porque no fue un desliz, sino que lo ha llevado a la práctica. Elude su obligación constitucional de presentar unos Presupuestos Generales del Estado, no convoca desde julio de 2022 un Debate sobre el Estado de la Nación y trata de evitar que las Cortes puedan pronunciarse sobre una cuestión tan fundamental para España como es el plan de defensa y el aumento del gasto militar.

La animadversión de Sánchez al Congreso no es patológica, sino estratégica. Evita exponerse ante el espejo de su debilidad. No tiene mayoría, ni progresista ni de ningún tipo. Es el presidente más débil de la democracia. Ni ganó las elecciones ni logró articular una mayoría de investidura sólida con un programa de gobierno pactado. Solo llegó a La Moncloa comprando los votos de los separatistas de todo pelaje a un precio altísimo para España.

Las grietas en esa coalición de investidura de pies de barro son cada día más grandes y evidentes, indisimulables ya incluso con el otro partido del Gobierno. El gasto militar ha abierto un abismo entre ellos. Sánchez se debate entre cumplir con la Unión Europea y la OTAN y tratar de mantener su discurso antibelicista y antimilitarista ante su parroquia. Es decir, busca la cuadratura del círculo.

Y por eso le resulta imposible someterse al escrutinio del Congreso de los Diputados. Una derrota en los presupuestos y otra en el plan de defensa lo dejarían completamente expuesto y abocado a convocar elecciones. En realidad, ya lo está, porque dar la espalda al Poder Legislativo no esconde sus miserias, pero le permite vivir en esa mentira en la que lleva instalado siete años. Porque si algo lo define es la mentira. Pedro Sánchez es, en sí mismo, una mentira.

tracking