Los presupuestos, fracaso de Sánchez: ahora prórroga y luego cesiones a independentistas
Arranca 2025 con los PGE de 2023 prorrogados por segundo año consecutivo. El inquilino de Moncloa espera poder aprobar unos nuevos en los próximos meses con un solo objetivo: atornillarse a la presidencia

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El año 2025 comienza con una sombra de incertidumbre sobre la política española, ya que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2023 han sido prorrogados por segunda vez. Esta situación refleja no solo la fragilidad parlamentaria del PSOE, sino también su desastrosa gestión económica y fiscal, marcada por continuas concesiones a los socios independentistas.
La prórroga de los presupuestos es un claro indicativo de la falta de liderazgo y visión del PSOE en materia económica y fiscal. El Gobierno de Sánchez ha demostrado una y otra vez su incapacidad para gestionar las finanzas públicas de manera efectiva. Esta situación ha llevado a una parálisis legislativa que afecta gravemente a la estructura socioeconómica del país.
La prórroga de los presupuestos no es un mero trámite técnico. Supone que España sigue rigiéndose por unas cuentas diseñadas hace dos años, incapaces de responder a las necesidades actuales de un contexto económico cambiante. El retraso paraliza inversiones clave y deja en el aire medidas como el anunciado impuesto a los cigarrillos electrónicos, pospuesto hasta abril. Un ejemplo más de la improvisación con la que Sánchez afronta la gestión pública.
La prórroga de los PGE de 2023 no solo es un fracaso político, sino también un golpe a la credibilidad del Gobierno. La actual falta de apoyo de sus socios independentistas deja claro que tirarán de la cuerda todo lo posible. Sánchez está dispuesto a ceder hasta el extremo para mantenerse en el poder y poder fardar de que es él quien tiene el llavero que porta las llaves del Palacio de la Moncloa.
El fracaso de los nuevos PGE se explica, en parte, por la falta de apoyo incluso de los socios que sostienen al Gobierno. ERC, Junts y Bildu han elevado el precio de su respaldo a límites insostenibles, exigiendo concesiones que desbordan cualquier límite razonable. Sánchez, fiel a su estrategia de priorizar su permanencia en la Moncloa, no ha dudado en ceder en materias clave como la financiación autonómica o la amnistía, aunque por ahora ni siquiera eso le ha garantizado los apoyos necesarios.
Inflación, deuda, presión fiscal récord...
Las consecuencias de esta parálisis económica son graves. Sectores como la sanidad, la educación y las infraestructuras se ven afectados por la falta de actualización presupuestaria, mientras las familias españolas siguen sufriendo los estragos de una inflación elevada y unos niveles de deuda que superan el 110% del PIB. La ausencia de un plan económico claro ahonda en la incertidumbre y retrasa la recuperación económica.
Además, el Gobierno ha hecho del gasto público descontrolado su bandera, hipotecando el futuro del país para satisfacer a corto plazo a sus socios parlamentarios. Mientras tanto, la presión fiscal sobre los ciudadanos alcanza niveles récord, con impuestos que asfixian a las clases medias y autónomos, mientras las promesas de alivio fiscal se quedan en papel mojado excepto en aquellas comunidades y localidades donde gobierna el PP.
"El proyecto es resistir a toda costa"
Desde la oposición, el Partido Popular ha denunciado que esta situación es el reflejo de un Gobierno agotado y sin rumbo. "No hay proyecto para España. Solo hay un proyecto para Sánchez: resistir a toda costa", declaró el líder popular, Alberto Núñez Feijóo. Mientras tanto, Vox califica la prórroga como "un insulto a los españoles que pagan impuestos y no reciben servicios de calidad".
Sánchez confía en poder aprobar los nuevos presupuestos en los próximos meses, pero el coste político será altísimo. La estrategia ‘sanchista’, basada en el "ceder todo lo cedible" a los independentistas, erosiona aún más la confianza en las instituciones y fomenta la desigualdad territorial. La prioridad parece clara: mantenerse en el poder a cualquier precio, aunque ello implique seguir entregando trozos de soberanía.
Gobierno al borde del colapso
Mientras tanto, los españoles arrancan 2025 con la certeza de que las cuentas que regirán su día a día no están diseñadas para el futuro, sino para sostener un gobierno que vive permanentemente al borde del colapso. La Moncloa, por ahora, sigue siendo el único objetivo real de un Sánchez cada vez más cuestionado.