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EDITORIAL

El PP resiste en Valencia: la izquierda agita, pero no convence

El dato del 28,4% del PP no es solo una cifra, es una señal de resistencia frente a una tormenta perfecta de adversidad natural y presión política

El presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos MazónJorge Gil

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La última encuesta publicada este lunes por El Mundo arroja una realidad que desmonta el relato apocalíptico que la izquierda lleva meses tejiendo en la Comunidad Valenciana. El PP, liderado por Carlos Mazón, no sólo se mantiene como el partido más votado, sino que recupera terreno: tres puntos desde diciembre, situándose en una intención de voto del 28,4%. Y esto, nada menos, tras el devastador impacto de la dana, ese episodio que la oposición ha exprimido hasta la saciedad para tratar de sepultar al presidente de la Generalitat bajo una avalancha de críticas, manifestaciones y escraches.

Desde la izquierda se insiste en que Mazón "no puede pisar la calle", pero los números dicen otra cosa: los valencianos, siguen respaldando al PP como primera fuerza. Mazón, eso sí, necesita tiempo y un gran trabajo en la reconstrucción de Valencia para poder recuperar su popularidad, ahora mismo bajo mínimos según esa misma encuesta. El trayecto va a ser difícil y lleno de obstáculos, pero avanza por la buena senda.

Lo que empieza a quedar cada vez más claro es que la izquierda ha desplegado una estrategia de manual: movilizar a sus bases con protestas multitudinarias y acciones organizadas para generar la sensación de un rechazo masivo al PP y a Mazón. Las imágenes de pancartas, gritos y concentraciones en las calles han sido el combustible de un relato que busca instalar la idea de un presidente acorralado y un gobierno al borde del colapso. Sin embargo, la encuesta de Sigma Dos revela que este ruido, aunque ensordecedor, no se traduce en un vuelco electoral. La ciudadanía distingue entre el espectáculo y la sustancia, y parece que el PP, a pesar de los golpes, mantiene su arraigo.

Mientras tanto, en el otro lado del tablero, Diana Morant y el PSOE no terminan de despegar. La misma encuesta deja en evidencia que la líder socialista no logra capitalizar el supuesto desgaste del PP ni convertir la indignación en votos. El PSPV, con un 24,6% de intención de voto, sigue a la zaga, incapaz de aprovechar el momento para erigirse en alternativa sólida. Ni las críticas feroces ni el eco de las manifestaciones han servido para que Morant conecte con el electorado valenciano de manera decisiva. La izquierda, en su afán por derribar al PP, parece estar gastando más energías en la calle que en construir un proyecto convincente.

El dato del 28,4% del PP no es solo una cifra, es una señal de resistencia frente a una tormenta perfecta de adversidad natural y presión política. La izquierda podrá seguir llenando plazas, pero las urnas, al menos por ahora, cuentan otra historia. Y esa historia dice que los valencianos no están tan dispuestos a comprar el guion que les venden.

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