Marlaska o el arte de crear problemas

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
No es habitual, en un país tan polarizado como el nuestro, que la gran mayoría de ciudadanos estemos de acuerdo en algo. Sin embargo ese es un mérito que hay que concederle al ministerio de Marlaska, autor del Real Decreto 933/2021 sobre registro documental para las empresas de hospedaje y alquiler de vehículos que obliga a hosteleros, dueños de casas rurales, campings, hostales y viviendas de alquiler turístico a exigir que les demos información personal que, según expertos en derecho y en protección de datos, nos exponen a ser carne de delincuentes informáticos.
La norma que entró en vigor justo antes del pasado fin de semana largo y justo después de que se celebrara el Congreso del PSOE – quizá para que los compis de Sánchez no tuvieran que pasar por el trance– tiene de los nervios al sector turístico que se teme una espantada de nacionales y extranjeros hacia otros destinos en los que la privacidad sea merecedora de un trato más amable. Eso sin contar con los atascos en el mostrador de recepción, ni con el marrón que supone hacerse responsables de custodiar nuestros datos durante tres años, que no es ninguna tontería.
Hace unos días, el Secretario General de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos turísticos me comentaba el problemón que se les venía encima: "¿Alguien ha pensado en cómo nos vamos a apañar cuando nos llegue un autobús de jubilados, muchos de los cuales no tendrán ni idea de los datos que les pedimos, o un grupo de coreanos, que ni siquiera van a poder rellenar ellos los datos porque escriben con un alfabeto diferente al nuestro?".
Pues eso, que como por lo visto este país anda algo falto de polémicas y de problemas, Marlaska ha decidido hacer buena la famosa frase de Groucho Marx que definía la política como el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.