PRESENCIA PARLAMENTARIA DEL PRESIDENTE
Pedro Sánchez y su alergia a las Cortes Generales: rechaza al Congreso y huye del Senado
El jefe del Ejecutivo lleva más de un año sin dar explicaciones en la Cámara Alta, de media pasa poco más de 20 minutos en las sesiones de control al Gobierno, no convoca el debate del Estado de la Nación desde 2022 y ya anunció que avanzaría "con o sin" el poder legislativo.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados,
Este miércoles estaba marcado en rojo desde hace semanas en el calendario político de nuestro país. Pedro Sánchez ha acudido al Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre lo que se está cociendo en Europa y en el resto del mundo, en cuanto a seguridad, defensa, amenazas, rearme y guerra, entre otros conceptos.
Y lo ha hecho, porque ya no le quedaba más remedio. A pesar de dilatarlo en el tiempo, el jefe del Ejecutivo ha tenido que acudir a la Cámara Baja para poner al día al resto de partidos políticos sobre las reuniones, acuerdos, decisiones y posturas a las que han llegado los líderes comunitarios.
Aunque el rechazo que viene poniendo de manifiesto el presidente del Gobierno al poder legislativo viene de lejos, es obvio que también va en aumento. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, parece haber consolidado un estilo de gobernanza que reduce al mínimo su interacción con las Cortes Generales.
De donde no hay no se puede sacar
Uno de los ejemplos más evidentes de esta actitud es su negativa a presentar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado ante el Congreso de los Diputados. Sánchez sabe que carece de los respaldos necesarios para aprobarlos y prefiere evitar un previsible fracaso parlamentario antes que someterse a la negociación y el escrutinio público.
Él -Sánchez- no lo verbaliza, pero para eso ya está la ministra portavoz. Pilar Alegría no se puso colorada al explicar este martes en la sala de prensa de Moncloa que llevar una propuesta de nuevas cuentas públicas al hemiciclo sin apoyos suficientes para sacarlas adelante, sería "hacer perder el tiempo al Congreso de los Diputados y, por tanto, a los ciudadanos".
A nadie en el Consejo de Ministros parece preocuparle que esta ausencia de nuevos presupuestos genera incertidumbre económica, debilita la capacidad del Gobierno e impide afrontar los retos que tiene España con garantías.
Más de un año sin comparecer en el Senado
A esto se suma otro dato significativo: el líder del PSOE lleva más de un año sin comparecer en el Senado, a donde debería acudir con el fin de rendir cuentas ante la Cámara Alta. Este prolongado silencio no solo contrasta con la obligación política de dar explicaciones a los representantes de la ciudadanía, sino que también evidencia su estrategia de eludir el control institucional.
Su escasa presencia en las sesiones de control del Congreso es igualmente llamativa. Los números no mienten. Y haciendo una media, Pedro Sánchez apenas asiste unos veinte minutos -22, concretamente- a estos debates. Lo que le permite reducir al máximo su exposición a las críticas de la oposición y a las preguntas de los diputados. Se trata de un tiempo mínimo para quien ostenta la máxima responsabilidad del Gobierno y debería liderar la discusión política en la sede de la soberanía nacional.
Otro síntoma de esta actitud es la ausencia del debate sobre el Estado de la Nación, que no se celebra desde 2022. Este evento, de vital importancia para evaluar la situación del país y marcar el rumbo político, ha sido deliberadamente relegado por el presidente. Su falta de interés en abrir un espacio de reflexión y confrontación de ideas con los grupos parlamentarios refuerza la percepción de un Gobierno que prefiere la unidireccionalidad, antes que el debate.
"Con o sin poder legislativo"
Hay que recordarlo, porque aún hoy siguen resonando con fuerza esas palabras escritas en su propio discurso. El propio Sánchez ya dejó clara su postura en el Comité Federal del PSOE celebrado en septiembre pasado. En esa reunión, aseguró que estaba dispuesto a gobernar "con o sin" el respaldo del Parlamento, afirmando que el poder legislativo "debe ser más constructivo y menos restrictivo".
Estas declaraciones se pueden interpretar como un reflejo de su visión del ejercicio del poder: una gestión cada vez más presidencialista y alejada del control parlamentario.
La democracia representativa exige rendición de cuentas, diálogo y respeto por las instituciones. Sin embargo, la actitud de Pedro Sánchez sugiere un paulatino debilitamiento del papel del Parlamento en la vida política española. Su "alergia" a las Cortes Generales no solo erosiona la calidad democrática, sino que también -para muchos- siembra dudas sobre el equilibrio de poderes en el país.