La misa funeral a las víctimas de la DANA ofrece consuelo y destaca la solidaridad
El arzobispo de Valencia lanza un mensaje a la clase política en un acto solemne marcado por la sobrecarga de autoridades.

Los Reyes Felipe VI y Letizia durante la misa funeral por los fallecidos en las inundaciones provocadas por la DANA en Valencia.
La Catedral de Valencia ha sido escenario de recogimiento y homenaje a los 222 fallecidos de la DANA y cuatro desaparecidos. El acto solemne, presidido por la Mare de Déu, al que han asistido los Reyes y al que Pedro Sánchez ha dado plantón, ha estado marcado por la sobrecarga de autoridades y por un mensaje de consuelo del arzobispo de Valencia, Enric Benavent, quien ha puesto en valor la solidaridad de los voluntarios, militares, médicos y policías que han ayudado en la catástrofe en su homilía.
Minutos antes del inicio de la misa, las autoridades accedían a pie por la Plaza de la Almoina, protegida por medidas de seguridad. En las inmediaciones, un grupo poco nombrado de personas, pero ruidosas, gritaban "asesinos". En cambio, el empresario dueño de Mercadona, Juan Roig ha sido recibido con aplausos por sus donaciones económicas a los afectados.
Los Reyes Felipe VI y Letizia han regresado a Valencia para asistir a la misa y acercarse por tercera vez personalmente a las víctimas de la DANA. Vestidos de luto y con un semblante serio han ocupado un banco en una ubicación preferente. Al finalizar, han dado el pésame uno a uno a los familiares de los fallecidos presentes con un cariño recíproco.
Los bancos centrales de la primera fila han estado ocupados por las autoridades con la notoria ausencia del presidente Pedro Sánchez, que ha delegado su representación en tres ministros: Diana Morant, Víctor Torres y María Jesús Montero. Por parte de la Generalitat Valenciana, ha asistido el presidente Carlos Mazón, quien ha mantenido una tendida conversación con Montero en los momentos previos de la misa. También la vicepresidenta Susana Camarero y el vicepresidente el teniente Gan Pampols, quien con la cabeza alta miraba al cielo durante la ceremonia.
Ha destacado la presencia de los cuatro barones del PP, entre ellos Díaz Ayuso o el líder nacional Alberto Núñez Feijóo, quien ha llegado con retraso, justo después de los Reyes.
En los bancos reservados para alcaldes, se encontraban representantes como la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, visiblemente afectada, y otros líderes municipales como las alcaldesas de Catarroja y Torrent, acompañadas por el presidente de la Diputación de Valencia, Vicent Mompó.
La sobrecarga de autoridades ha contrastado con la ausencia de algunos familiares de los fallecidos, dejando espacios vacíos que subrayaban el dolor latente. Algunos de ellos no han sido capaces de entrar a la Catedral, denunciando su rechazo a compartir espacio con quienes consideran los "asesinos" de sus seres queridos. De hecho, otros de los allegados de las víctimas que sí han participado en la misa, han salido del templo evitando de que las autoridades les dieran el pésame.
El mensaje del arzobispo
Durante la misa, el Arzobispado ha escogido la lectura bíblica de Isaías. El pasaje hablaba de cómo "el páramo se convierte en estanque y el desierto en manantial", resignificando el agua como símbolo de renovación y restauración. Esta visión de transformación invita a los presentes a confiar en que, tras la tragedia, siempre surge un renacer.
El Arzobispo Enrique Benavent ha pronunciado una homilía cargada de consuelo, pero también ha abordado al incio las críticas recibidas por la organización del acto relativas a la no invitación personal de familiares: "No hemos querido hacer otra cosa que compartir el sufrimiento".
Sus palabras han resonado con fuerza, reconociendo el dolor de quienes han perdido a sus seres queridos o sufren la incertidumbre de los desaparecidos. También ha hecho referencia a los niños y jóvenes cuyo proceso educativo se ha visto interrumpido, recordando que la tragedia afecta a todos en diferentes dimensiones.
En un tono esperanzador, Benavent ha destacado cómo la solidaridad vivida tras las inundaciones ha mostrado "lo mejor del ser humano". Ha agradecido el apoyo del Papa Francisco, la labor de los cuerpos de seguridad, las instituciones, y la dedicación de los miles de voluntarios, muchos de ellos jóvenes, que han arriesgado sus vidas y ofrecido sus manos para ayudar.
"Esta experiencia nos ha ayudado a sentirnos hermanos de todos", ha señalado el Arzobispo, haciendo un llamamiento a la clase política: "que las diferencias no dividan y los intereses personales no prevalezcan sobre el bien común".
En el tiempo de Adviento, Benavent ha invitado a mirar al futuro con esperanza, recordando las palabras de Jesús al paralítico: "Ponte en pie y ve a tu casa". Además, ha reflexionado sobre el sufrimiento, que, aunque inevitable, puede superarse cuando la solidaridad y la fe iluminan los momentos más oscuros.
Uno de los momentos más emotivos ha sido la interpretación coral del Domine Jesu del Réquiem de Gabriel Fauré, cuya música envolvente ha añadido profundidad al homenaje, llenando el espacio sagrado con notas que parecían invitar al recogimiento y la esperanza.
Imágenes de los fallecidos
Durante el funeral, algunos familiares mostraban fotografías de sus seres queridos fallecidos, rompiendo el silencio con lágrimas que reflejaban la profundidad de su dolor. Benavent ha invitado a los asistentes a mirar a la Mare de Déu, no solo para encontrar en su rostro de dolor un reflejo de su propio sufrimiento, sino también para hallar fe y consuelo.